Progression: Teoría Musical 113 – Simplicidad, Limitación y Cuando Menos es Más

- Posted June 12th, 2018 by

Artículo orginal de Tuberz Mcgee. Traducción al Español por Pixel_Guy.

Hola, Amigos y Amigas:

El mes pasado hablamos sobre el concepto de estructura, forma y crear frases musicales cohesivas. Estamos en un punto en el que estos conceptos son un tanto complicados, así que recomiendo mucho que vayas y leas mis artículos pasados, que pueden ayudarte a contextualizar lo que hemos aprendido hasta ahora. Desarrollaremos lo que cubrimos el mes pasado con todos los elementos de la teoría musical entremezclados para crear una sola y refinada frase musical. Hemos aprendido mucho sobre cómo hacer material musical muy emocionante y que te puede hacer levantar las cejas, pero, ¿siempre debe estar lleno de todos esos conceptos complejos? ¿Está  bien que en ocasiones solo se utilicen tres acordes y una melodía simple? Creo que es momento de averiguarlo.

Vamos a ello.

Estoy muy feliz de que el artículo de este mes sea sobre la simplicidad. Este en específico me llevo un gran total de dos minutos de edición.

¡Pero tres acordes y una melodía simple son aburridos!

Facilidad de Acceso y Familiaridad

El aburrimiento es un punto de vista. Hay montones de música en el mundo que usan tres acordes y una melodía simple y crean grandes frases musicales. Me gusta pensar en la columna vertebral de la música popular desde la llegada del blues. El blues está conformado por los acordes I, IV y V y funciona sobre una forma simple de doce barras. Nunca ha necesitado cambiar y ha conformado la espina dorsal del rock y la música popular. Muchas canciones de rock y pop harán pivote en los acordes I, IV y V. También es bastante divertido mencionar que la mayoría de la música clásica primitiva también hacía pivote en los acordes I, IV y V, pero eso es un argumento diferente en su totalidad.

Canciones como: “Free Fallin’” de Tom Petty, “Bad Moon Raising” de Creedence Clearwater Revival, “Walk of Life” de Dire Straits y muchas otras.

Esto sin mencionar la innumerable cantidad de canciones de cuatro acordes, I IV vi V, que existen el mundo y que han poblado la música popular por décadas (volviendo la vista a canciones como “Auld Lang Syne”).

Si no puedes comprender los numerales romanos, te sugiero que regreses a mis artículos anteriores sobre armonía.

Auld Lang Syne solo necesitó cuatro acordes para ser el banger escocés más grande del universo. ¿Por qué necesitarías más?

La simplicidad tiene su lugar en la música que es fácil de escuchar. Es parte de una norma preestablecida que entendemos intrínsecamente. ¿Por qué decidiríamos que no está bien participar de ello durante más tiempo? Nuestra música no necesita  desviarse de la tradición para ser emocionante y atractiva. Inclusive la canción “Africa” de Toto tiene una sección que ocupa la progresión de canción de cuatro acordes y  todo el mundo  pregona que es una canción bien escrita. Lo mismo con “Don’t Stop Believing” de Journey.

La yuxtaposición es clave

¿Cuándo es que nos sentimos más hambrientos? La mayoría de ustedes probablemente respondió que eso sería cuándo no hubiésemos comido en un buen rato. Creo que es probable que en los terrenos de la música sea lo mismo. Nos sentimos más realizados con los cambios musicales cuando estos nos llevan a un destino diferente al que nos encontramos. Con el ejemplo de “Africa” de Toto podemos oír que esos versos están poblados por pasajes largos de acordes sostenidos, percusiones suaves, secciones vocales solistas suaves y un par de cambios armónicos fuera de la escala muy astutos. El coro es muy diferente. Tiene una dinámica más alta y con más capas vocales, una estructura de acordes más tradicional y, por lo tanto, se siente completamente diferente al material que le procede. Se separa de lo que viene antes y tiene un impacto más profundo gracias a ello. Esta simplicidad hace que el coro sea más familiar para nosotros que el inicio y los elementos restantes ayudan a evidenciar el contraste entre esa sección y la anterior.

Otro gran ejemplo de simplicidad  creando contraste se encuentra en los terrenos clásicos. La Novena Sinfonía de Dvorak: “Del Nuevo Mundo” es una maravilla fenomenal, un trabajo sinfónico con cuatro movimientos impactantes basados en la recién descubierta América. Dvorak escribió esta sinfonía mientras se encontraba separado de su familia al fungir como director del Conservatorio de Nueva York. Basó mucho de su trabajo en la música folclórica que escuchó en los Estados Unidos, lo que, de forma graciosa, estuvo basado mayoritariamente en los acordes I, IV y V.

El Primer Movimiento de la Sinfonía del Nuevo Mundo podría ser descrito como agresivo y angustioso, mientras que el Segundo Movimiento se mueve a un ambiente más sombrío, lento y simple. Tiene una hermosa y simple melodía cubierta por acordes simples. Por sí misma esta pieza musical es señalada como una de las piezas orquestales más impresionantes jamás escritas, pero la verdadera belleza de esta viene con el contexto. La naturaleza lenta y expresiva solo llega a casa cuando es comparada con la increíble rapidez y agresividad del primer movimiento. Esto nos regresa a un impactante tercer movimiento que contrasta con el segundo y que, probablemente, tendría menos impacto  si siguiese directamente al primer movimiento. Ese contrate es definitivamente un argumento para usar la simplicidad como piedra angular de tu proceso creativo. La simplicidad puede hacer que las secciones complejas suenen aún más complejas.

Una melodía muy simple y una armonía muy simple. Es todo lo que necesitas para escribir una de las piezas de mayor influencia en la música clásica de los últimos siglos.

No tienes que reinventar la rueda

La simplicidad es, de alguna forma, algo difícil de lo qué hablar, porque lo que es simple para una persona puede ser complejo para otra. La medida entera de la “simplicidad” es una que creamos a partir de nuestra concepción de facilidad. Esa concepción puede ser una buena manera de forzarnos a producir, pero también puede ser perjudicial en el sentido de llevarnos a una constante búsqueda de nuevas ideas. No tienes que reinventar la rueda para que la rueda sea funcional. No hay tal cosa como una idea demasiado simple. Hay infinidad de canciones que hacen uso de un solo acorde para una sección entera o usan dos (puede que no lo creas, pero “Uptown Funk” solo usa dos acordes durante toda la canción). El concepto de que una idea es demasiado simple nos detiene de poner la pluma sobre el papel, ya que podemos considerar que es demasiado simple.  Tal vez nos preocupa que alguien  pueda juzgar nuestro trabajo si es “demasiado simple” o tal vez odiamos la idea de repetirnos a nosotros mismos, pero a veces tienes que permitir que la simplicidad tome el control.

Espero que esto te haya ayudado a reconsiderar el rol que cumple la simplicidad dentro de la música y cómo puedes utilizarla para expandir tu proceso musical. Por favor, comparte cómo te ha ayudado este material a través de tu propia creación. Si tienes dudas, recomendaciones de temas o solo quieres compartir lo que has aprendido mantente en contacto conmigo a través de tuberzmcgee (arroba) gmail (punto) com. Siempre estoy feliz de escuchar/leer/ ayudar.

Ciao~!

Tuberz
xoxo

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